“Nosotros, los pueblos y naciones de la tierra: (considerando que) somos todos parte de la Madre Tierra, una comunidad invisible y viva de seres interrelacionados e interdependientes con un destino común…”
— Extracto de la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra

Human and Nature Rights

“Cada parte de la comunidad de la tierra tiene tres derechos:

  • El derecho de ser,
  • el derecho a una vivienda,
  • el derecho de cumplir su rol en el eterno proceso renovador de la comunidad de la tierra.”

Thomas Berry

NUESTRA POSICÍON

Nosotros creemos que la forma de vida indígena basada en el sumak kawsay (buen vivir), intrínsecamente protege los derechos humanos y los derechos de la naturaleza.

Our StandNos suscribimos a la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra. Esto significa consagrar a todos los seres vivientes y respetar el derecho de auto-determinación de todos los habitantes del planeta. Creemos que debemos transcender las limitaciones de nuestro sistema legal vigente, centrado en el ser humano, para así reconocer, respetar y hacer cumplir los derechos de la Tierra y de todos sus pueblos.

Las organizaciones indígenas y otros grupos locales de la Amazonía son nuestros aliados más importantes en la defensa de los derechos humanos y de los derechos de la naturaleza. Los pueblos indígenas tradicionalmente han mantenido una relación profundamente armoniosa con la tierra que los sustenta, valorando principios de igualdad y respeto hacia todos los seres. En este sentido, son un ejemplo de cómo vivir una vida buena, o sumak kawsay: vivir en simbiosis con la naturaleza. Los pueblos indígenas se encuentran en las primeras líneas de explotación y destrucción propiciados por las industrias extractivistas. Siendo particularmente vulnerables al calentamiento global, son también ellos los primeros en enfrentarlo y guiarnos en el camino hacia un futuro sostenible.

EL RETO

Consideramos que el actual modelo de desarrollo global es la mayor causa de la creciente desigualdad entre los pueblos y de las continuas violaciones de los derechos humanos y de la naturaleza.

The Challenge

El modelo actual genera niveles de consumo insustentables y desproporcionados, demandando la explotación destructiva e incontrolada de recursos naturales en todo el planeta. El extractivismo, como es conocido, está ligado directamente con la pobreza, la devastación ecológica, el robo de tierras, la inseguridad alimenticia, la corrupción, la criminalización de protestas sociales, la deforestación, el cambio climático, conflictos armados, migraciones forzadas y una gran cantidad de problemáticas sociales y ambientales.

La mayoría de los países latinoamericanos son exportadores de materias primas. El número de concesiones de petróleo y minería otorgadas sigue en aumento, mientras que muy pocas medidas de seguridad social, cultural y ambiental son implementadas, respetadas o consideradas necesarias. Esto conduce a repetidos conflictos relacionados con el medio ambiente, afectando severamente a los pueblos de la Amazonía y los ecosistemas que los sustentan.

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